Inocente
y sin rebeldía
frágil
coneja nací,
de
seis, la más pequeña
pero
con cariño crecí.
Mariposa
incipiente
en
algún momento fui
y
tras mis sueños nuevos
alborotada
y curiosa, quise ir.
Descubrí
entonces
a
una joven elefanta,
que
con entrega y ternura
a
sus sobrinos cuidó.
Un
día desperté
siendo
una orgullosa gallina
a
la que la vida premió
con
dos polluelos hermosos
ahora
ya...nobles mozos.
Como incansable abeja
mi
colmena cuidé
tratando
que a todos
pudiera
cubrir mi miel.
El
espejo refleja hoy
a
una expectante pantera
pronta
para salir
en
busca de su presa,
a
la que por ahí,
destino...
suelen decir.
Laura
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